ENTREVISTA A DANIEL FRANCA


Daniel Franca, 1985. Es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, especialidad de pintura. En este año 2018 ha expuesto a través del Instituto Cervantes en Nueva Delhi (India) su serie 'Entropía' y ha ganado el tercer premio del ‘XLV Concurso Internacional de Pintura de Paisajes’ de Alcalá de Guadaíra. 


"No considero compañeros a los que hacen carteles a cambio de un buen puñado de croquetas en el Mercantil"



-Realizaste Bachillerato de Ciencias de la Salud, ¿cómo terminaste en la Facultad de Bellas Artes?

Le debo mucho al Bachillerato de Ciencias de la Salud que realicé en el Colegio Alemán de Sevilla. Todos mis compañeros querían ser médicos, empresarios, informáticos, etc. Nadie nunca se había planteado dedicarse al Arte en mi clase, era algo impensable. Yo había observado que tenía una gran facilidad para dibujar, pero, cuando uno tiene esa edad, quiere lo que la mayoría.

Realicé el Bachillerato de Ciencias sin problemas, seguidamente entré en Bellas Artes en el turno de tarde y, durante las mañanas, realizaba un Módulo Superior de Informática. Me ofrecieron unas prácticas y, posteriormente, un contrato. Lo decliné para dedicarme a la pintura al 100 %.

-¿Consideras necesario el paso por la universidad para dedicarse profesionalmente a las Artes Plásticas?

Sí, aunque, a día de hoy, pienso que la universidad necesita mejorar. Es una institución sumida en una constante y peligrosa reproducción endogámica. Un organismo creado en su origen para instruir, educar y enseñar, no puede permitirse que toda responsabilidad recaiga sobre un profesorado que no tiene los mecanismos apropiados para la transmisión de conocimientos o que simplemente está desactualizado. Tengo muy buen recuerdo de algunos profesores de la carrera, hablo de los que me enseñaron el oficio y la constancia. Con algunos sigo teniendo una estrecha relación. Uno de ellos mantenía una frase digna de enmarcar: “Si en Bellas Artes se matrícula una silla, a los 5 años sale con el título.” Hacen falta más
suspensos. No todo vale.

"Los pintores necesitan colegiarse como los abogados o los farmacéuticos".


-Lost Light, Entropía, Hampi, Entornos, ¿en qué proyectos creativos te encuentras inmerso actualmente?

Ha sido un año completo. Regresé de Estados Unidos a principios de año, después de terminar algunos encargos para unos clientes en el estado de Washington. Recibí el tercer Premio Internacional de Pintura de Paisajes que organiza el Museo de Alcalá de Guadaíra. Pertenecer a la colección municipal de una de las mejores pinacotecas de paisajes es una satisfacción.

Seguidamente, inauguraba ‘Entropía‘ en el Instituto Cervantes de Nueva Delhi, gracias a la Embajada de España en India bajo el marco de la India Art Fair. Un proyecto que, gracias a Jesús Clavero (cultural manager del Cervantes) y a la Fundación Antonio Gala, volvía al origen donde se gestó. Si ya fue enriquecedor enseñar las pinturas sobre el viaje que realicé en 2016 en el Museo de Arte Contemporáneo ‘José María Moreno Galván’ en la Puebla de Cazalla (Sevilla), imagínese la reacción de los hindúes al ver su país retratado por un extranjero. Yo había representado en una de las piezas el Marnikarnika Ghat de Benarés, un lugar específico a orillas del Ganges donde se producen cremaciones que permiten lavar con agua sagrada las cenizas de los muertos. Una chica, durante la inauguración, se acercó y exclamó: “Has representado en esta obra la última gran verdad de la vida, Daniel: la muerte.”

A la vuelta y durante unos meses, he estado trabajando en algunas piezas que he presentado a certámenes. En septiembre, he obtenido el Premio Nacional de Pintura Ciudad de Ayamonte y, recientemente, la primera Mención Honorífica en el Certamen de Pintura que organiza el Real e Ilustre Colegio de Farmacéuticos de Sevilla. Ahora mismo ando en pleno desarrollo y producción de mi próximo proyecto pictórico
que verá la luz en 2019.

La ciudad. 2015


-Te representa la Galería Espacio 0 junto a otros artistas como Daniel Bilbao, José Luis Domínguez o Bárbara (Ouka Leele). ¿Qué te aporta Espacio 0? ¿Es imprescindible ser representado por una galería para estar en el mundo del arte?

Ser representado ayuda y es necesario. Espacio 0 es una galería joven, pero con muchas ganas de dar que hablar. En noviembre participo en una colectiva con grandes profesionales y compañeros como Fran Mora o José Luis Ceña, entre otros.


"El Consejo de Hermandades, que mueve millones de euros con las sillas, no puede pagar al cartelista, pero sí al catering, a la imprenta o al que enmarca la obra".



-¿A quién consideras compañero en el mundo del arte o, mejor dicho, a quién no?

“En Albacete los sacan y los meten.” Este refrán alude a los afamados cuchillos y puñales que allí se elaboran. Hay mucha gente a la que se le ve el brillo en la mano, el brillo de una hoja bien afilada. Te dan un abrazo y, por detrás, te apuñalan. A esos y a los que hacen carteles a cambio de un buen puñado de croquetas en el Mercantil no los considero compañeros.

-Gran parte de Sevilla te conoció a través de la portada del programa de mano de Semana Santa ‘El Llamador’ de Canal Sur Radio en 2011 y, desde entonces: Semana Santa de Ronda, Glorias de Sevilla, Humeros o Quinta Angustia de Carmona. ¿Hasta qué punto es agradecido pintar cartelería cofrade?

Es agradecido cuando valoran lo que encargan. No sólo estoy hablando ecónomicamente, que también. Cada vez más se da el caso de gente que, supuestamente, se dedica al oficio y ofrece su trabajo gratis. Contra eso no se puede competir.

-Siempre te hemos leído o escuchado decir que el Cartel de la Semana Santa de Sevilla debería pagarse y en esto estamos de acuerdo, pero, mójate, si el Consejo tuviera que poner una ‘tarifa plana’ para todos los artistas, ¿cuál sería el precio mínimo que debería pagar? ¿O es siempre el artista el que debe imponer su caché?

El Cartel de la Semana Santa no es remunerado y, por lo tanto, no se pone en valor desde hace años. Al Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla le quedan pocos años de este sistema en forma de atraco que sólo consigue sacar a la luz carteles de poco mérito y calidad cuestionable. Una institución que mueve millones de euros con las sillas no puede pagar al cartelista, pero sí al catering, a la imprenta o al que enmarca la obra.

La solución, sin duda, es una tarifa plana (3.000 EUR.), la selección a través de un certamen que cambie de jurado todos los años y, sobre todo, ¡que vuelvan los gremios! Los pintores necesitan colegiarse como los abogados o los farmacéuticos.

Mientras haya gente que lo haga gratuitamente, esto seguirá siendo una jungla. Recomiendo la lectura del libro de Guillermo Mateos de los Santos, ‘Un siglo de carteles festivo-religiosos en Sevilla’, y al Consejo, dejar de pactar carteles en pasillos, barras de bares y casetas de feria.

"Paradójicamente, en Sevilla, ahora mismo hay mucha gente creando a un nivel muy alto".


-Dicen que en nuestra ciudad, después del “compadreo”, lo que mejor funciona es el boca a boca, ¿se puede triunfar en Sevilla sin contactos?

Es simple, si la obra habla bien sobre su hacedor, el boca a boca hará el resto. Con contactos, pero con una mala obra, no se va muy lejos.

-¿Hacia dónde ves el futuro del Arte en Sevilla?

En auge y queriendo crecer. La crisis institucional es grave y siempre acaba mermando el sector cultural. Paradójicamente, en Sevilla, ahora mismo hay mucha gente creando a un nivel muy alto. Eso es esperanzador.

Pregunta de Álvaro Abrines a Daniel Franca: ¿Cómo pintarías el aire?

Durante una visita conjunta que realizaron Salvador Dalí y Jean Cocteau al Museo del Prado, se les realizó una pregunta: ¿Qué salvarían, en caso de que se produjera un incendio en el museo? Dalí respondió: “El aire de Las Meninas”.

¡Esta pregunta bien merece una entrevista entera! Desde luego, responderé que primero y esencialmente hay que sentirlo. Sin sentir no se puede pintar casi nada.

-Gracias.

A vosotros, siempre.