ENTREVISTA A RAFAEL LAUREANO


Rafael Laureano, 1989. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, desempeña su labor profesional en su estudio en Benacazón desde 2014, especializándose en la pintura. Ha expuesto en Venecia, Córdoba, Madrid, Barcelona o Jerez y ya prepara una de sus próximas exposiciones en Alicante.

"Vivimos en una sociedad que no está educada para consumir cultura"



-¿Cual fue tu camino hasta llegar a la Facultad de Bellas Artes?

En realidad no lo tuve muy claro hasta 4º de la E.S.O o así. Siempre he tenido predilección por las artes plásticas, me han llamado la atención pero nunca me planteé trabajar en ellas. En realidad creo que nunca he sido consciente de que me gustaban o se me daban bien. Es como algo innato en mí que siempre me ha acompañado.

-¿Hasta qué punto es importante la Universidad para dedicarse profesionalmente a las artes plásticas?

En mi caso me sirvió bastante. No creo que sea absolutamente necesario, pero a mí me ayudó a conocer técnicas, artistas, compañeros, salas de arte… etc. Lo que sí veo necesario es tener una trayectoria y bagaje. Ya sea con el paso por la universidad, escuela de arte, becas o en tu estudio trabajando. Me dijeron una vez que el arte son tres cosas: trabajo, trabajo y trabajo… me lo tomo al pié de la letra.

-Una de tus últimas obras que ha sido es el cartel de la ‘Semana de Gala’, ¿cómo fue tu paso por la Fundación Antonio Gala y qué te aportó aquella beca?

Me aportó mucho. Yo mandé la solicitud y el proyecto cuando cursaba quinto de licenciatura en BBAA. Tuve la suerte de que me cogieron la primera y única vez que la eché. Es una experiencia única el poder dedicarte a tu trabajo al cien por cien con la única preocupación de hacer bien tu proyecto. En la facultad tenía que hacer los trabajos de clase etc, y fue en la Fundación cuando por primera vez me pude dedicar a mi obra.

-¿En qué proyectos artísticos te encuentras en la actualidad?

Afortunadamente haciendo multitud de cosas. Acabo de ser seleccionado para ARTSevilla 18, estoy terminando de preparar y mandar la obra. Estoy creando telas para diseñadores de SIMOF 2019 y un cartel para el mismo evento. Me encuentro realizando una obra que me han encargado para Estados Unidos. Ahora a mitad de mes doy un Wokshop en Sevilla sobre “El Cartel”. También estoy haciendo dos obras para una galería de Jerez que se expondrán en Navidad… En fin, como yo siempre digo, mejor estar agobiado que aburrido.

-¿Preparas algo para el próximo año?

Tengo muchas ganas de hacer una exposición individual en Sevilla. Es curioso haber realizado varias en Venecia, Córdoba, Madrid, Barcelona, Jerez, Morón… y que aún no haya tenido ninguna en mi ciudad. Aunque no sé si podré cerrarla antes de que acabe el año 2019. En primavera tendré una exposición individual en Alicante, esa si está ya cerrada.

-¿Cómo es el proceso en tus obras desde que las planteas hasta que las presentas?

Pues depende de la obra. Normalmente suelo trabajar mucho mis bocetos en mis cuadernos de estudio a escala, con diferentes materiales y después llevarlos al tamaño definitivo.

-Llama la atención la cantidad de elementos que componen algunas de tus obras: cristal, bordados, terciopelo, flores liofilizadas, metacrilato... ¿cómo llegas a esos materiales?

La verdad es que soy una persona muy inquieta y cuando consigo una cosa paso a la siguiente, un novelero vaya (risas). El arte es una forma de expresión y mientras más herramientas o elementos tengamos a nuestro alcance, más libres seremos para expresar aquello que queremos sobre el soporte.

"Soy de una familia humilde en la que nunca ha habido dinero para obras de arte, llegar a fin de mes ya era difícil".


-Otro de tus elementos característicos es el marco. Muchas veces pintados, que recuerdan los 'dipped' de Oliver Jeffers, ¿qué es para ti el marco?

He de reconocer que lo he buscado en Google cuando he leído la pregunta. Al verlo, recuerdo haber encontrado alguna de sus obras en Instagram pero la verdad es que no sigo su trabajo. Aunque pienso ponerme a ello.

Lo de pintar el marco parte de una conversación que mantuvimos con el compositor José María Sánchez Verdú durante mi estancia en la Fundación (2013/14), en la que nos exponía otra forma de escuchar música diferente a la frontal establecida, como pasa en cualquier concierto. Nos preguntábamos sobre los márgenes, ¿cuándo acaba un cuadro y porqué? ¿porqué un cuadrado o un rectángulo y no otra figura geométrica? Estamos demasiado absorbidos por la cultura occidental. En la oriental, por ejemplo, esto se desdibuja más. Hay otros cánones y conceptos muy interesantes. En esa época comencé a sacar cosas del cuadro, como en mi obra “San Antonio, Gala” en la que pinto los globos y parte de una figura por el marco. O en las obras Soledad uno y dos, en las que las obras son rombos y el fondo sale de la obra.

Yo soy de una familia humilde en la que nunca ha habido dinero para obras de arte, llegar a fin de mes ya era difícil. Así que siempre los cuadros que recuerdo son los que pintó mi tío (es aficionado a la pintura) para la casa de mis abuelos. Los temas de esos cuadros son: la berrea del ciervo, algunos paisajes rurales o detalles de Lanzarote donde él vivió. Los marcos, en su mayoría, son dorados y bastante barrocos. Quizás la mezcla de estos dos elementos son los detonadores de esa serie de obras que dio como resultado mi serie Aljibe. Al final mis obras salen de los marcos para mimetizarse con el lugar al que van, pretenden expandirse y no ser un trozo de arte encapsulado.

-Hemos visto muchas inspiraciones a tus obras que sobrepasan la línea del plagio, ¿son un halago o una muestra de la poca originalidad que existe?

Para mí son un halago. Lo que buscamos siempre es crear un estilo personal reconocible. Si lo consigues y además hay personas que te siguen… pues es estupendo. Eso ha pasado a veces pero con las RRSS todo se ha acelerado. Lo que no me gusta es cuando cogen una de mis obras y me la intervienen de forma digital. Eso además es delito. Mis trabajos son como yo los concibo.

"Gastamos 1.000 euros en un móvil que pronto será superado pero no lo gastamos en una obra de arte que, con toda probabilidad, aumentará su valor."


-¿Existe el estilo Laureano o cada artista tiene un estilo asociado a su nombre?

Bueno, hay diferencias entre dos cosas.

Una es tener un estilo propio y reconocible, que no todos tienen uno asociado a su nombre y en definitiva es algo a lo que se aspira siendo artista.

Otra cosa es crear escuela. Que es tener un estilo propio, pero que además otros te sigan, crear una tendencia. Muchos lo han dicho de mi trabajo pero yo me considero aún muy joven y con mucho por aprender para eso.

-¿Se puede comer de la creación artística o hay que compatibilizarlo con otros tipos de ingresos relacionados con el arte?

Vivimos en una sociedad que no está educada para consumir cultura, que en definitiva es lo más importante porque es lo que estudiarán las generaciones venideras de nuestra sociedad actual. Gastamos más dinero en cosas desechables y caducas que en arte. Siempre pongo el mismo ejemplo, gastamos mil euros en un móvil que el año que viene será superado por una versión nueva y eso si no lo rompemos antes. Pero no lo gastamos en una obra de arte, que con toda probabilidad, irá aumentando su valor en poco tiempo.

Tengo la suerte de vivir de la pintura desde 2014, cuando monté mi propio estudio (aunque pintando lleve desde mi adolescencia). Es cierto que ahora doy cursos, workshops y tal de vez en cuando. Pero eso ha sido después. Te da un aporte económico extra, a mí enseñar es algo que siempre me ha gustado y me enriquece, si no, no lo haría.

-¿En qué consiste tu curso intensivo sobre el cartel que se impartirá del 16 al 18 de noviembre en La Trementina?

Doy una serie de herramientas que me parecen muy necesarias a la hora de realizar un cartel. El cartel ha sido muy mal tratado o entendido en algunos periodos del arte. Hacerlo bien requiere de conocimientos, estudios y mucho trabajo. Expongo mi forma de hacerlo, hacemos un breve recorrido por la historia de la cartelería, cada uno hace su cartel y se trabaja solo en esa temática que en realidad las puede englobar a todas: retrato, paisaje, tipografía, composición… El cartel debe ser atractivo, llamar la atención, que se vea claro el mensaje… un cartel no es un cuadro con letras, ni una ensaladilla rusa en vista aérea como estamos acostumbrados a ver.

Cartel de la Esperanza de Triana, 2017.

-Hablando de carteles, para nosotros, tu Cartel de las Glorias marcó un antes y un después, pero... ¿a qué obra de tu dossier le tienes más cariño?

Depende del día en el que me preguntes (risas). Hoy te diría que el de la Esperanza de Triana. Hace pocos meses tuve la oportunidad de volver a verlo físicamente y creo que es un buen trabajo. Además junto al de las Glorias es el más “imitado”, cada dos semanas sale uno. Voy a hacer rico a los de las flores esas. Admito donaciones de personas beneficiadas directa o indirectamente por mi trabajo (risas).

-¿A qué dos artistas relacionados con Sevilla nominarías para nuestra siguiente entrevista?

Te los digo en privado para que ningún compañero o compañera se me enfade.

-¿Qué le preguntarías a cada uno?

Preguntaría por sus manías en el estudio, incluso fuera de él. Suelen ser graciosas.

-Muchas gracias por aceptar esta entrevista.

A vosotros por creerme merecedor de la misma.

Foto: Santi León