ENTREVISTA A RAFAEL JIMÉNEZ REYES



Rafael Jiménez Reyes (Córdoba, 1989). Licenciado en Bellas Artes, especialidad Grabado y Diseño en la Universidad  de Sevilla en 2012. Becado por la Fundación Antonio Gala , AlNorte y EmergenT Torremolinos entre otras selecciones, ha mostrado su trabajo en ciudades como Madrid, Málaga, Bilbao, Sevilla o Gijón y ferias como ARCO, JustMad FIG o ART&Breakfast.

"El dominio o virtuosismo sobre determinadas disciplinas no aseguran crear una obra interesante"


-Eres de Córdoba y lo llevas en tu nombre de pila; y estudiaste en la Universidad de Sevilla, ¿qué te aportó aquel periodo?

El paso por Bellas Artes en Sevilla en mi caso, fue bastante determinante para querer dedicarme plenamente a la creación.  Por otro lado, significó un periodo vital muy bonito e irrepetible. Todo era nuevo y el hambre por aprender y conocer se extendía más allá de la facultad, fueron cinco años viviendo en Sevilla en los que no dejaba de hacer cosas y cambiar de estilo, de maneras de pintar, de investigar… en los que además tuve mucha suerte de poder compartirlo con compañeros y creadores que a día de hoy admiro.  Guardo muy buenos recuerdos y amigos de aquel  entonces.

-¿Qué piensas del academicismo de la Facultad de Bellas Artes?

Nunca he desdeñado los medios tradicionales, pintura y dibujo en su vertiente figurativa siguen siendo fundamentales en la manera que tengo de expresarme y trabajar, por lo que personalmente me resultó enriquecedor. Ahora bien, en multitud de ocasiones sí que echaba en falta una mayor conexión con el arte de ahora, y en ciertos momentos llegaba a cansarme la formación sesgada, pues solo se orientaba al cultivo de unas pocas disciplinas y formas de hacer muy conservadoras e incluso, por qué no decirlo un poco rancias. Sin duda, el compartir ese momento con compañeros que se situaban en una línea más cercana a mis intereses me ayudó a sobrellevarlo y ampliar esa formación fuera de la facultad. También tener a  profesores como Paco Lara, Cárceles, Aurea Muñoz, Rafa Pérez Cortés y sobre todo Amalia Ortega y Carmen Salazar me contagiaban un entusiasmo, compromiso y  libertad  que a día de hoy aún me emociona, y no   hubiera entendido la creación de la misma forma sin ellos.


-¿Es necesaria esa base para dedicarse al arte?

No necesariamente. No hay nada artístico per se, y el dominio o virtuosismo sobre determinadas disciplinas no aseguran crear una obra interesante. Creo que cuanto más amplio es el campo de conocimiento que uno tiene  más posibilidades tendrá de hacer cosas y las formas de llegar a las artes visuales o plásticas no siempre tienen que incluir esa formación académica, aunque insisto, si se tiene y te sirve, bienvenida sea.

"Echo en falta unas políticas culturales en todo el territorio andaluz para generar un circuito más amplio que incluya a las periferias como espacios a reivindicar"


-Hemos leído que inicias tus inquietudes artísticas a través del graffiti, ¿a qué artistas admiras?

Realmente fue el  paso entre dibujar “Gokus”  y portadas de revistas a pintar a un formato más grande y con más riesgo. De aquella época sigo admirando el trabajo de escritores como OTES, BELIN, SELEKA, AXEL VOID, LA HE, SRGR, OS GEMEOS, MACLAIM, DEMS, DAIM… la lista podría ser infinita y todos ellos desde diferentes perspectivas continúan desarrollando trabajos brillantes que sigo gracias a las redes sociales. En ese sentido además, Sevilla era un foco tremendo de escritores de graffiti y artistas urbanos al que no dejaba de mirar. Aunque los tiempos cambian y el graffiti se ha extendido y evolucionado más allá del concepto que yo tenía en su momento, seguramente más adolescente.


-En el curso 2012/2013, recién licenciado, eres becado por la Fundación Antonio Gala, ¿qué te aportó aquella experiencia?

Fue fundamental tanto a nivel personal como artístico. A nivel personal me permitió conocer  y aprender de esa contaminación entre disciplinas, con unos compañeros inmejorables. Por otro lado fue el primer espacio que me dio la oportunidad de trabajar en serio, con calma y de forma autónoma en un proyecto de larga duración, con todo lo que ello conlleva cuando eres muy joven y aun no tienes las cosas del todo claras. Sin duda fue la prueba de fuego para saber que quería hacer de la pintura mi forma de vida y siempre estaré agradecido a la fundación por propiciarlo. En la actualidad continuo vinculado, y actualmente soy tutor de los residentes de artes plásticas, por lo que la idea de la fundación y su labor continúa brindándome aprendizaje y contacto con las promociones de residentes.

-¿En qué proyectos te encuentras inmerso en la actualidad?

Vengo de un 2018 muy intenso a nivel expositivo, por lo que este año se presenta más tranquilo y de trabajo en el taller centrado en proyectos nuevos que vinculan la pintura y el dibujo con  procesos como el vídeo, la instalación y el objeto.  A nivel expositivo preparo un comisariado con artistas andaluces en Madrid para antes del verano,  y una exposición individual también en Madrid para el próximo invierno. También tengo la suerte de poder impartir un curso de dibujo en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía con el que estoy disfrutando muchísimo.

"Me interesa la idea de imagen mental que tenemos sobre las cosas que nunca es nítida, sino que siempre pierde información y se acaba distorsionando"


-Tu técnica actualmente destaca por utilizar plastilina sobre un soporte como papel, ¿cómo descubriste esta manera de expresarte?

Durante la carrera comencé a investigar en torno a la deformación de la imagen, y andaba haciendo pruebas con materiales dúctiles para cubrir objetos y alterar su forma. Jugando con la plastilina y mezclando, vi posibilidades que me podían interesar si la usaba como medio pictórico sobre un soporte plano, ya que podía distorsionar la superficie que iba pintando y trabajar de forma rápida además con un material que apelaba directamente al juego y a nuestro recuerdo. Desde ahí, casi por accidente seguí jugando e investigando y desarrollando series y piezas a partir de diferentes tipos de imágenes apropiadas hasta ahora, en el que trato de expandir ese código o distorsión a otras disciplinas.

-Hemos visto en algunos vídeos que has subido que sueles trabajar con retratos, algunos muy conocidos de la historia del arte, que luego difuminas en distintos sentidos, ¿qué buscas con este resultado? ¿Dinamismo, deformar al sujeto, abstracción...?

Normalmente siempre parto de imágenes que no he creado yo mismo, fotografías de archivo u obras de arte lo más reconocibles posible para el espectador, o que de alguna manera puedan compartir un imaginario grande, pues se trata al final de hablar de nuestra memoria común. La deformación a partir de franjas horizontales o verticales aparece como una especie de código, una especie de “dibujo” con los dedos en el que la figura se distorsiona pero sin dejar de reconocerse, un punto en el que intenta no desaparecer del todo. Me interesa precisamente ese mecanismo, la idea de imagen mental que tenemos sobre las cosas que nunca es nítida, sino que siempre pierde información y se acaba distorsionando.

"El que valora una obra de arte como espectador, para disfrutar de ella o para  comprarla, se engancha de por vida"


-En un mundo cada vez más globalizado y digital, ¿se valoran las obras únicas?

Bueno, a nivel popular nuestra relación con el arte es escasa o inexistente en general, por lo que tampoco se cultiva mucho la idea de que alguien quiera dedicarse al coleccionismo de arte o simplemente a valorar que puede significar tener una pieza única. Sino fuera por estas personas que valoran y aprecian la creación, y saben que el enorme valor simbólico, poético y cultural  que conlleva convivir con esas obras o  compartirlas con los demás,  más difícil aún lo tendríamos los creadores, pues la venta de obra más que un fin en sí mismo sigue un medio importante para financiarnos y continuar produciendo. Lo que si sé, es que el que la valora, ya sea como espectador, ya sea para disfrutar de ella o incluso para  comprarla, se engancha de por vida.


-¿Cómo ves el momento artístico de Sevilla en el contexto andaluz?

Si te soy sincero ando más bien desconectado pues hace tiempo que no paso un tiempo largo en Sevilla que me permita conocer a distintos niveles todo lo que se mueve .Aunque si sigo a compañeros y artistas a nivel individual que son referentes no solo a nivel andaluz en relación a la creación contemporánea, creo que hablar de Sevilla en el contexto de Andalucía continúa significando hablar de la ciudad de la que salen algunos de los mejores pintores y artistas que tenemos. Pero me es complicado hablarte de una escena porque la desconozco, pero si se de buena tinta la cantidad de artistas, comisarios,  gestores y espacios alternativos aportando que hay y trabajando a un nivel altísimo.

"A nivel popular los artistas cargamos desgraciadamente con el estigma y la duda absurda de si esto es un trabajo"


-¿Consideras que dedicarse al arte es un trabajo difícil por cómo está el mercado?

Si, es complicado, pero no sólo por el mercado del arte. Se puede, pero la inestabilidad precariza mucho la actividad. Si hablamos de lo difícil que es insertarse en la vida laboral hablamos no solo del arte, hablamos de la precariedad de las condiciones si eres trabajador autónomo, la escasez de opciones serias de trabajar de forma óptima y con continuidad en cualquier parte…  y que prácticamente todo nos obliga a alejarnos del arte. En general no es sencillo dedicarse a nada. Un biólogo, un historiador o un médico tampoco lo tienen fácil, aunque si bien es verdad que a nivel popular cargamos desgraciadamente con el estigma y la duda absurda de si esto es un trabajo. En cualquier caso echo en falta un mayor apoyo institucional en su obligación de contribuir a la creación y al derecho ciudadano en el acceso a la cultura de su tiempo, y unas políticas culturales en todo el territorio andaluz para generar un circuito más amplio que incluya a las periferias como espacios a reivindicar, pues cuanto más amplio sea este radio de acción más proyectos podrán desarrollarse y dar cabida a artistas, y eso puede hacerse en un pueblo y no solo en las ciudades. De igual forma, para otros agentes en relación al arte tampoco es fácil poder iniciar proyectos con garantías  (galerías, espacios alternativos, productoras, salas…) por lo que el sector puede y debe fortalecerse desde diferentes ángulos y no sólo desde el mercado.

-¿Qué manías tienes en el estudio? (Música, soledad, horarios...)

Actualmente solo trabajo por las tardes porque paso todo el tiempo con mi hijo por las mañanas, pero siempre he sido un bicho de estudio y de pasar bastante tiempo allí esté o no pintando. No soy especialmente maniático, la soledad me gusta cuando es necesaria, suele haber música o la radio  sonando y poco más. Quizá como manía, puedo confesar que  no suelo cambiar nada de sitio en el espacio de trabajo hasta que no termino el proyecto que esté haciendo, aunque no creo que realmente sirva para algo es una cosa que mantengo.

-Muchas gracias, Rafael.

A vosotros por la entrevista  y enhorabuena por vuestro proyecto.

Foto: José Carlos Nievas