ENTREVISTA A ISABEL SOLA


Isabel Sola, 1976. Nace en Sevilla y vive en Cantillana hasta comenzar sus estudios universitarios. Ingresa en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla en 1994 y recibe el premio al mejor expediente de su promoción al finalizar la licenciatura en 1999. Es Doctora en Bellas Artes en 2003 y obtiene una beca de investigación del Ministerio de Educación y Cultura. También es becada para completar su proyecto investigador en el Museo Uffizi de Florencia. Actualmente, es profesora de la Universidad de Sevilla en la Facultad de Bellas Artes.

"La primavera es el momento para soñar y vivir los sueños"


-Ya hemos visto tu Cartel de las Fiestas de Primavera y queremos felicitarte por ello. El tiempo, el sueño, la vida, las flores... ¿Cómo llegas a esta idea final consiguiendo aglutinar tantos elementos sin llegar al "horror vacui"?

Mi intención era elaborar una imagen más visible, con una construcción formal más definida, e ir relacionando los distintos elementos según su cromatismo y su gama tonal con las zonas de la imagen general que fueran afines, para integrarlas. El tratamiento de las formas es esencial para crear centros de interés dentro de la obra, y la estructura compositiva contribuye a la conexión de elementos a través de ritmos visuales. Una forma bien definida dirige la mirada de una manera más instantánea y una más desdibujada adopta un plano secundario, no por ello menos importante, pues pueden influir otras cuestiones como la luz y el color en la percepción de estas formas y definirse también centros de atención utilizando estos elementos.

En el cartel estos recursos están relacionados con la base conceptual de la obra, lo más definido representa lo corpóreo, lo terreno y lo más sutil o desdibujado representa lo espiritual, lo divino o la ensoñación.

Otra forma de unión de diferentes elementos es la relación de conceptos, cuando se usa la metáfora visual, en la que la forma de éstos o sus características pueden convertirlos en elementos imaginarios que sustituyen a los reales. Por ejemplo, la Maestranza ocupa el lugar de la boca de una guitarra o la palabra Sevilla sustituye a sus seis cuerdas al relacionarse el concepto de su sonoridad, tiene seis sonidos diferentes como las seis cuerdas de una guitarra. O la luna al verse de lejos, desenfocada, recuerda al rostro melancólico que nos parece ver a través de sus texturas cuando la miramos en el cielo y de cerca se pueden ver los rostros de la Esperanza Macarena y la Esperanza de Triana como si se tratara de un espejo que los refleja.


-Eres profesora de Imagen digital y Dibujo e ilustración y el Cartel de las Fiestas de Primavera ha sido realizado con acrílico y óleo, ¿hasta qué punto te han influido los recursos digitales para realizar este cartel?

Pues precisamente han sido esenciales en la composición, en su construcción previa para establecer las relaciones entre elementos en el boceto inicial. Después, ya sobre el soporte físico, he trabajado con colores acrílicos, tintas acrílicas, óleo y albero sobre tabla. El uso del albero también me parecía que jugaba un papel poético, evocando la tierra, no a través de la representación de la realidad objetiva sino presentando la realidad del propio elemento, su propia materia y su propio color asociados simbólicamente a la ciudad, estableciendo también, a través de su significado, nuestro vínculo con la tierra, la unión con el lugar en el que pasamos la mayor parte de nuestra vida. De esta materia están hechas las letras y el ruedo de la Real Maestranza, elaboradas independientemente, para comprobar previamente si funcionaban de manera adecuada en el boceto de la obra, antes de ser fijadas de manera definitiva al soporte.

A nivel formal también existe una relación de la grafía utilizada con la conseguida con las herramientas digitales, estructuras lineales que recuerdan trazos luminosos como los que aparecen representados en la mitad izquierda del mantón.

-¿Qué es la primavera en Sevilla para Isabel Sola?

Pienso que representa el nacimiento de la vida a nivel físico y el comienzo del sueño a nivel emocional y espiritual. Es una explosión de color, aromas, sonidos, que exalta los sentimientos. Cualquier persona, aunque no pudiera usar la vista, aún cerrando los ojos, podría sentir igualmente la primavera en Sevilla, el tintineo de las bambalinas de un paso, el paso racheado de los costaleros, el olor a incienso y azahar, la música, el sonido de los vencejos, de los coches de caballos y los sabores propios de esta época del año. Es el momento para soñar y vivir los sueños.

"La personalidad del artista es inherente a su trazo, a su gesto, a su forma de ordenar los colores o su gama cromática"



-¿Semana Santa o Feria?

A mí me atrae especialmente la Semana Santa, quizá como pintora me evoca sentimientos que se podrían asociar con el lirismo en la pintura. El incienso y la luz velan las imágenes haciéndolas evanescentes, sutiles, como esos mundos de los que habla Machado o sus sueños en los que busca a Dios entre la niebla. Sus sonidos y la música le aportan otra dimensión a nivel emocional, estremecen el espíritu, o el propio silencio hace que el tiempo se pare.

Pero la Feria también tiene elementos que me atraen mucho como la música, me apasiona la guitarra, y el baile, esa expresión del cuerpo que va unida al ritmo de la música, se dice que al escucharla nos resulta muy difícil caminar con un compás diferente, va unida al alma, a la emoción, algunos piensan que estamos ligados a su cadencia porque ya antes de nacer la oímos y nos evoca el latir del corazón de nuestra madre. La pintura y el dibujo también comparten algunos rasgos con la música y la danza, y también se usan palabras similares para definirlos, los ritmos, los gestos, la dinámica del trazo, de la pincelada. También necesitan momentos de mayor intensidad, silencios, cadencias...

Esta fiesta también define la expresión de la alegría tan significativa en el sentimiento de la ciudad. Hasta en la Semana Santa la Pasión, el dolor, no se viven bajo la desolación de la muerte sino con la esperanza, la muerte no es el final sino el principio de una vida nueva.



-¿El artista es como pinta o pinta como es?

Pues, intentando darle un sentido diferente a las dos cuestiones, diría que la personalidad del artista es inherente a su trazo, a su gesto, su forma de ordenar los colores o su gama cromática. A veces se pretende buscar el estilo personal como si fuera un secreto oculto o un lenguaje que hay que descubrir. Al igual que todos tenemos una grafía particular al escribir pienso que hay que dominar la técnica para no estar sometidos a ella y, de este modo, usar el trazo de una manera más fluida, conectando con nuestras emociones para transmitir nuestra propia forma de ser a lo que hacemos, tanto en el uso del color como en el gesto.

Otras veces el artista pinta como es al elegir la temática o incluso en sus autorretratos, pues en estas obras aparecen sus inquietudes, sus miedos, sus dudas, sus denuncias, sus reivindicaciones o simplemente lo que le reconforta a nivel espiritual.

-¿Y se pinta como la música que se escucha?

Pues creo que existe un paralelismo entre nuestras preferencias musicales y nuestro estilo personal, el tipo de cadencias, el color del sonido que nos gusta, también se habla del color en la música, pero ésta es tan poderosa que en algunas fases de trabajo nos puede ayudar a conducir el proceso, pero en mi caso particular, las etapas que necesitan más concentración necesito desarrollarlas en absoluto silencio.

-¿Cómo era Isabel Sola de niña?

Pues creo que inquieta por conocer, con gran curiosidad por descubrir y aprender, lo que hacía que algunas veces fuera algo traviesa. No era tímida de niña, lo fui después, al final de la niñez, pero eso sí, muy atrevida en mis decisiones. Creo que la timidez me hizo explorar de un modo más profundo el dibujo, aunque ya me gustaba dibujar desde muy niña. Esta disciplina se convirtió en mi modo de comunicarme, de expresar lo que pensaba o sentía y pude percibir que ejercía una influencia en quien lo observaba, que provocaba una respuesta.

La cualidad más maravillosa del arte es hacer que otros experimenten al verlo las sensaciones que lo representado produjo a quien realizó la obra, solo de este modo ésta estará completa.


-¿Qué queda de esa niña en tu pintura?


Sin duda la necesidad de experimentar, de buscar nuevas soluciones, de jugar con el color y el misterio de la percepción, de ser libre al elegir qué decir y cómo expresarlo. Dicen que los niños siempre dicen la verdad y pienso que esto es esencial en la pintura, no puedes fingir ser quien no eres verdaderamente, porque entonces todo lo que hagas creo que estará vacío. Es como cuando alguien imita lo que otros hacen, lo que proyecta es solo una sombra, se queda en la superficie porque no posee la esencia personal de quien lo creó, de quien le dio forma a la idea.

-¿Hay alguna obra que sea tu ojito derecho?

No especialmente. Solo tengo predilección por algunas obras por su valor sentimental, pero no por considerarlas mejores, con todas he aprendido algo, si alguna de ellas se convirtiera en mi predilecta apagaría mi necesidad de seguir siempre aprendiendo.

-¿A qué nivel está la pintura cofrade en Sevilla?

Creo que en estos momentos hay un grupo de pintores jóvenes que están aportando soluciones interesantes, esto supone una renovación que también dinamiza a quienes tienen más edad y conservan la inquietud por seguir trabajando y aportando nuevas ideas.


"Un crítico, al emitir un juicio de valor de una obra, se basa en relaciones de conceptos, comparaciones, no sigue el método científico, como haría un historiador, pero sí aporta datos contrastables y los utiliza desarrollando un texto informativo y descriptivo, su labor no consiste en ensalzar ni en desacreditar de manera gratuita"



-¿Y están los cofrades a ese nivel?

Tanto entre los cofrades como en el resto hay personas sensibles capaces de apreciar las obras de arte y sentir la necesidad de cuidarlas y conservarlas.

Creo que cualquier persona con sensibilidad puede formarse viendo exposiciones y leyendo acerca de ellas, libros, catálogos. Es necesario aprender a ver para valorar la pintura. Damos por sentado que todos vemos al mismo nivel, pero quien desarrolla la capacidad de la visión es capaz de percibir más matices y sutilezas en una imagen, como el carácter de la pincelada o la seguridad en la construcción de las formas, el uso del color y la luz. Ahora tenemos medios magníficos para poder transmitir conocimientos de una manera sencilla y accesible, internet y las propias redes sociales.

Es una pena que a veces se usen únicamente para emitir descalificaciones. Los críticos e historiadores de Arte tienen que dedicar muchas horas a su formación para tener una visión completa que les permita analizar las obras de arte contemporáneo y las del pasado. Un crítico, al emitir un juicio de valor de una obra, se basa en relaciones de conceptos, comparaciones, no sigue el método científico, como haría un historiador, pero sí aporta datos contrastables y los utiliza desarrollando un texto informativo y descriptivo, su labor no consiste en ensalzar ni en desacreditar de manera gratuita, sino en darnos a conocer una obra o un conjunto de obras de una manera más completa, acercándonos al pensamiento del artista.

Creo que el auge que se está produciendo en la cartelería está haciendo despertar la inquietud por conocer y aprender y eso es muy positivo, ya que genera un mayor acercamiento al arte y esto hace que se valore y se respete en mayor medida.

-¿A qué artista relacionado con Sevilla nos recomendarías para nuestra próxima entrevista?

En Sevilla hay muchos artistas a los que admiro, Francisco Borrás, Antonio Agudo, Carmen Laffón, Juan A. Huguet, Antonio Zambrana, Juan F. Cárceles, Jarén, Daroal, Fernando Murillo... y muchos más, no sabría a quien elegir, por todos siento un profundo respeto.

-Muchas gracias, Isabel. Ha sido un placer.

Encantada, gracias a vosotros.